Una espalda con trazos,
tus fuertes brazos
y ágiles manos,
tu pecho sonante.
Tu melena enmarañada,
tu ropa mojada,
tu inquietud continua
que con tu voz serena contrasta.
Tu liviandad desconcertante
tu paso apremiante,
tu risa contagiosa
y tus palabras desafiantes.
Resguardan tus enormes pestañas,
esos ojos de ámbar,
que ni en la misma noche,
pierden los destellos de tus ansías de esta vida.
Tus ganas eternas de recorrer el mundo
de explorar, de nadar, de trepar, de verlo todo.
Tus sueños son un sinfin de aventuras.
Y tu motor es una curiosidad infinita.
¿qué decirte?
¿qué hacer?
si levanto la mirada y solo puedo sonreír.
A tu lado me siento joven, fuerte y capaz.
Me siento libre.